martes, 30 de septiembre de 2014

Rosendo: El de Carabanchel celebró sus 60 años en Las Ventas


Cuando las puertas de Las Ventas se abrieron antes de lo previsto el pasado sábado, nadie podría imaginarse lo que estaba por venir.

Los asistentes esperaban impacientes al maestro del rock español, y ya ocupaban sus puestos entregados a la causa cuando salió su hijo, Rodrigo Mercado, a caldear el ambiente. No se demoró demasiado; él sabía lo que la gente había venido a ver, y no quiso hacerles esperar. Así dejó al público de nuevo expectante, esperando impaciente al de Carabanchel, que salió un poco más tarde de lo planeado. 

El trato estaba claro: una celebración con muchas sorpresas. La primera debió de llevársela el propio Rosendo al salir al escenario y ver ante él la plaza llena: 17.000 personas que corearon los temas del rockero desde que este arrancó con A donde va el finado. Pero todavía quedaba mucho por llegar. La primera sorpresa llegó cuando el cantante de Marea, Kutxi Romero, apareció en el escenario para acompañar al protagonista en Muela la muela. No pasó mucho tiempo hasta que un cuarteto de cuerda se sentó en un lado del escenario mientras Rosendo cantaba A remar acompañado, esta vez, de su hijo, quien lo abrazaba sonriente.

Kutxi Romero apareció en el escenario para acompañar al protagonista en "Muela la muela"

Pero este no fue el único momento emocionante de la noche. Poco después, Rosendo aparcó su Fender Stratocaster y se armó de una guitarra española que tocó solo en el escenario, dejando que el protagonismo pasase a las imágenes que se proyectaban tras él: unas fotografías de los dos bajistas de Leño (Chiqui Mariscal y Tony Urbano). El público se alzó en sonoros vítores, y el maestro volvió con su rockero estruendo. 


Poco a poco fueron haciendo su aparición los demás artistas invitados. Luz Casal salió al escenario con una eléctrica peluca azul para versionar Entre las cejas; tras ella, el huracán Enrique Villareal, El Drogas, que se hizo con el público desde el principio, cantando perfectamente Vergüenza torera. Así también lo hizo Fito Cabrales, que emocionó al público con Flojos de pantalón. Por otro lado, el que no clavó tanto la letra fue Miguel Ríos, aunque supo salir airoso dedicándole a Rosendo una estrofa a capela al acabar Agradecido. 

 


































































Así, ya estaban todos presentados, y Rosendo siguió solo cantando éxitos como Pan de higo o Masculino singular, para acabar con todos sus invitados de nuevo sobre el escenario acompañándole en Maneras de vivir. Un broche de oro digno de un concierto inolvidable. 

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