viernes, 4 de diciembre de 2015

Frank Zappa: Hoy se cumple el 22º aniversario de su muerte


A 22 años de la muerte de Frank Zappa, os presento un breve repaso de la trayectoria acústica de la máxima figura de la vanguardia en el rock.

“Todos sus hijos son las pobres víctimas desafortunadas de las mentiras que ustedes creen, una llaga sobre la ignorancia que aparta a los jóvenes de la verdad que merecen conocer”

(Hungry Freaks Daddy / FZ).

“Zappa fue un monstruo autodidacta de la música total, su guitarra un cuchillo filoso que rebanó y fusionó géneros con soltura, un músico, compositor y productor de cepa, un freak parrandero y conquistador en su juventud, un padre cariñoso que le dio educación y conocimientos de cultura y arte a sus hijos, un fuera de serie que se le enfrentó a la PMRC (Parents Music Resource Center) una especie de liga de la decencia norteamericana ante el Senado, quienes pugnaban por señalar al rock como “el mal mismo de la humanidad” por sus contenidos satánicos y destructivos, tomando como ejemplo la muerte de un par de despistados sin futuro que se había suicidado entre la sobredosis y la enajenación social escuchando una canción de rock. 

En 1990 el ya fallecido presidente de Checoeslovaquia, Vaclav Havel, lo nombro asesor de Comercio, Turismo y Cultura de su país, ya que lo admiraba profundamente y en Europa era muy querido, y cuando Zappa empezó a trabajar, el gobierno norteamericano le exigió a Havel que lo destituyera, en respuesta VH lo nombro asesor honorario de cultura. Fue un férreo defensor de la libertad de expresión y lucho durante muchos años por la abolición de la censura. El único que pudo con la furia y el poder musical de Frank fue el cáncer que se lo llevó a la tumba a sus 52 años el 4 de diciembre de 1993. 

Pero su legado sonoro habla por si mismo y sus letras siempre mordaces, de crítica social y política hicieron historia y marcaron huella en álbumes que quedaron en la memoria, tanto de rock como de música de vanguardia y hasta de clásica que FZ grabó en sus postreros tiempos. Frank Vincent Zappa nacio en Baltimore en 1940, entro al Salon de la Fama en 1995 y le fue otorgado un Grammy póstumo en el 97 por su trayectoria y aportación a la música. 

Zappa estuvo casado primero con Kathryn J. “Kay” Sherman del 60 al 64, terminada la relación se volvió a casar en 1967 con Gail Sloatman, con quien vivió hasta su desaparición física en 1993. Tuvieron cuatro hijos de sugestivos nombres: Moon Unit, Dweezil, Ahmet Emuukha Rodan y Diva Thin Muffin Pigeen. Desde el fallecimiento del músico, Gail Zappa coordina los negocios familiares bajo el nombre de Zappa Family Trust”. ¡¡¡Que Viva Zappa por Siempre!!! (Octavio Hernández Díaz).

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¡CUIDADO! Este álbum contiene material que una sociedad verdaderamente libre nunca temería ni suprimiría. El lenguaje y conceptos contenidos aquí garantizan no causar tormento en el sitio donde el tipo de los cuernos y tridente lleva sus asuntos. Esta garantía es tan real como la de los fundamentalistas que atacan la música rock en su vano intento de transformar América en una nación de estúpidos (en el nombre de Jesucristo). Si hay un infierno, sus llamas les esperan a ellos, no a nosotros.

Etiqueta que Frank Zappa le colocaba a sus discos en lugar de la de Parental Advisory que los golpe de pecho norteamericanos exigían se le pusieran a los disco de rock, para salvar el alma de sus hijos en peligro.

Una Bio Sonora Intensa

Ante la inmensidad de su obra -alrededor de un centenar de discos, entre oficiales, piratas y demás-, ¿qué pieza sugerirle a un joven que quiera sumergirse en la obra de Frank Zappa (1940–1993)? Yo sigo lo que me contestó su hijo Dweezil cuando le pregunté sobre la canción que más lo emocionó de su padre al escucharla por primera vez (lo más obvio era decir que “Watermelon in Easter Hay”, pero el mismo Dweezil la considera algo aparte): “Peaches in Regalia” de Hot Rats (1969), su segundo disco como solista (el primero fue Lumpy Gravy de dos años antes), en el que el multiinstrumentista Ian Underwood fue su, digamos, pincel (su secuela, Hot Rats. Waka Jawaka, apareció en 1972). 

Para la gente que imparte clases de apreciación musical, “Peaches in Regalia” resulta un ejemplo ilustrativo para enseñarle a los alumnos la arquitectura de una composición, porque cada uno de los motivos que integran la pieza tiene un colorido instrumental propio. También ejemplifica el esquema A–B–A. Otra pieza que yo sugeriría es “Take Your Clothes Off When You Dance”, en la versión original aparecida en The Lost Episodes (1996), que data de 1961, y que para mí es una bossa nova, la cual fue concebida como un rondó, cuya estructura musical es A–B–A–C–A–D–A… (“Blue Rondo à la Turk”, del Dave Brubeck Quartet, es la composición más conocida con este esquema en el ambiente no clásico; en el terreno serio se puede seguir lo que hizo Mozart en algunos de sus conciertos.)

Las líneas anteriores nos permiten ver que Frank Zappa fue un músico con una gran preparación y en su primer disco con The Mothers of Invention, Freak Out! (1966), que es una especie de manifiesto, lo deja en claro al poner entre sus influencias a Edgar Varese y aentrada 1 nuestro Silvestre Revueltas (dentro de la tradición musical estadunidense, está a la altura de John Cage). Desde esta perspectiva, solo los ignorantes lo compararían con Lennon, McCartney y sus derivados rocanroleros. Dejémoslo claro: Zappa inventó el rock progresivo y en oposición, fue el primero en concebir al grupo de rock como una orquesta, por ello la extrañeza que causó en su primera etapa que lo llevó a crear al freak, personaje que se oponía al hippie. 

En una entrevista con Jerry Hopkins (Rolling Stone. Conversaciones con el Rock Tomo I, Ayuso/Akal Editores, 1971), explica: “Hay una diferencia entre freaks y hippies. Los hippies no se preocupan por su aspecto y los freaks se preocupan un montón. Su aspecto y el montaje de su propia imagen es una parte importante de su forma de vida. Ahora bien, yo no le sugerí a los muchachos lo que debían llevar, simplemente les sugerí una forma de vestir de acuerdo con lo que hacíamos”. Amén de la parte musical, fue un vanguardista en sus letras y en su mise–en–scène siguió los preceptos dadaístas y surrealistas.

Haciendo un análisis muy general, su evolución como músico la podemos resumir en tres momentos. En el primero, los metales -saxos y trompeta- van a ser una parte medular de sus composiciones (las percusiones, herencia de su admirado Varese con su Ionización, siempre estarán presentes). El mencionado Hot Rats, Uncle Meat (1969) y The Grand Wazoo (1972) son algunos de los discos con esta dotación que deben escucharse. Los metales desaparecen en el segundo y la guitarra se vuelve el personaje principal. 

Zoot Allures (1976), Joe’s Garage Acts I, II & III, que incluye “Watermelon…”, (1979) y Shut Up ‘n Play Yer Guitar (1981) son algunos de los materiales que representan este periodo (curiosamente, Robert Fripp, de King Crimson y uno de sus pares, otros serían Irmin Schmidt y Holger Czukay del grupo germano Can, siguió casi el mismo esquema.) En su última etapa, se asumió como el compositor clásico que era y se volcó a realizar piezas orquestales y camerísticas. London Symphonie Orchestra Volume I & II (1983 y 1987), Boulez Conducts Zappa. The Perfect Stranger (1983) y The Yellow Shark (1993), resumen esta vertiente.

Otra faceta que no se puede soslayar, es el de descubridor de talentos. Haber pasado por las Madres era garantía de calidad. James William Guercio (productor de Chicago); Ian Underwood, Don Van Bliet (Captain Beefheart), Ansley Dunbar, George Duke, Adrian Belew, Dr. John, Terry Bozzio, Henry Vestine (Canned Heat) Eddie Jobson, Patrick O’Hearn, Jean Luc Ponty, Jim Gordon, Sal Marquez, Bruce Fowler, Chester Thompson, Napoleon Murphy Brock y Vinnie Colaiuta, etc, fueron algunos de los músicos que se formaron bajo su amparo.


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